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Mi perro cojea o le duele una pata: qué hacer

Una cojera puede deberse a algo tan sencillo como una espiga en la almohadilla o a una lesión articular que necesita tratamiento. Te ayudamos a distinguir y a actuar con criterio.

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Perro con la pata vendada tras una lesión
En pocas palabras

La cojera es una señal de dolor o de un problema en la pata, la articulación o la columna. Si es leve puedes observarla con reposo un corto periodo, pero si no apoya la pata, hay deformidad o hubo un golpe fuerte, debe verlo un veterinario cuanto antes.

Ver que tu perro cojea siempre preocupa. A veces aparece de repente, después de un salto o una carrera; otras veces va instaurándose poco a poco, sobre todo al levantarse o tras un paseo largo. Cada forma de cojear da pistas sobre lo que puede estar ocurriendo.

Las causas son muy variadas: un cuerpo extraño clavado en la almohadilla, una uña rota, un golpe, una torcedura, una lesión de ligamento, problemas de cadera o codo, o molestias articulares propias de la edad. Algunas se resuelven con reposo y otras necesitan un diagnóstico y un tratamiento específicos.

En nuestra clínica de Aluche valoramos la cojera con una exploración ortopédica detallada para saber de dónde viene el dolor y cuál es la mejor forma de tratarlo.

Qué puede estar pasando

Las cojeras repentinas suelen relacionarse con traumatismos, heridas en la almohadilla, espigas, uñas rotas o lesiones de ligamentos tras un mal gesto. Las cojeras progresivas, que empeoran con el ejercicio o tras el descanso, se asocian más a problemas articulares o del desarrollo.

Es importante fijarse en qué pata es, si la apoya algo o nada, si cojea más al levantarse o después de caminar, y si se queja al tocarle alguna zona. Todos esos detalles nos ayudan en la consulta.

  • Heridas, espigas o cuerpos extraños en la pata.
  • Uñas rotas o dolorosas.
  • Golpes, torceduras y lesiones de ligamentos.
  • Problemas articulares de cadera, codo o rodilla.

Qué puedes hacer ya, sin riesgos

Mantén a tu perro tranquilo y limita la actividad: paseos cortos con correa, sin carreras, saltos ni escaleras si puedes evitarlas. Revisa con cuidado la almohadilla y entre los dedos por si hay una herida, una espiga o algo clavado, sin forzar si se queja.

No le des analgésicos ni antiinflamatorios de uso humano: algunos son tóxicos para los perros incluso en pequeñas cantidades. Si la cojera es leve y mejora claramente en uno o dos días de reposo, puede bastar con observar; si no mejora o empeora, pide cita.

  • Reposo relativo y paseos cortos con correa.
  • Revisión suave de almohadillas y dedos.
  • Nada de medicamentos humanos.
  • Anota cuándo empezó y cómo evoluciona.

Cómo te ayudamos en la clínica

Realizamos una exploración general y ortopédica para localizar el origen del dolor. Si el caso lo requiere, te indicaremos las pruebas complementarias necesarias para llegar a un diagnóstico preciso.

A partir de ahí te proponemos el tratamiento más adecuado: desde reposo y control del dolor hasta cirugía traumatológica cuando está indicada, que realizamos en nuestro quirófano. Te acompañamos durante toda la recuperación con revisiones periódicas.

Acude cuanto antes si…

  • No apoya la pata en absoluto.
  • Ves la pata deformada, en una postura extraña o muy hinchada.
  • Ha sufrido un atropello, una caída o un golpe fuerte.
  • Hay una herida que sangra abundantemente.
  • Se queja mucho o no deja que le toques.
  • La cojera no mejora tras uno o dos días de reposo.
  • Cojea de varias patas o le cuesta levantarse.

Si tu perro no apoya la pata, la tiene deformada, sangra abundantemente o ha sufrido un golpe fuerte o un atropello, necesita atención inmediata. Fuera de nuestro horario (lunes a viernes de 10:00 a 20:00), acude al servicio de urgencias veterinarias 24 h más cercano.

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Así trabajamos, paso a paso

  1. HistoriaNos cuentas cómo y cuándo empezó y cómo ha evolucionado.
  2. Exploración ortopédicaValoramos patas, articulaciones y columna para localizar el dolor.
  3. DiagnósticoSi hace falta, te indicamos las pruebas complementarias necesarias.
  4. Tratamiento y seguimientoControl del dolor, reposo pautado o cirugía, con revisiones hasta su recuperación.

Consejos para casa

  • Usa alfombras antideslizantes en suelos resbaladizos.
  • Mantén un peso adecuado: el sobrepeso sobrecarga las articulaciones.
  • Revisa las almohadillas tras pasear por campo o zonas con espigas.
  • Mantén las uñas a una longitud correcta.
  • Evita el ejercicio intenso y los saltos hasta que se recupere.

Preguntas frecuentes

¿Puedo darle un analgésico de los míos?

No. Muchos analgésicos y antiinflamatorios humanos son tóxicos para los perros. Cualquier tratamiento debe pautarlo un veterinario tras valorarlo.

Cojea solo al levantarse, ¿es grave?

Puede indicar molestias articulares. No suele ser una urgencia, pero conviene revisarlo para controlar el dolor y frenar la evolución.

¿Cuánto reposo necesita?

Depende de la causa. Una molestia leve puede mejorar en pocos días, pero si persiste hay que valorarla en consulta.

¿Siempre hay que operar?

No. Muchas cojeras se resuelven con tratamiento médico y reposo. La cirugía se reserva para lesiones concretas que la requieren.

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